Pintura sobre seda en Agón

Técnica, emoción y materia viva

Obra sobre seda

Mi trayectoria como artista autodidacta está profundamente vinculada a la seda como soporte principal de mi obra pictórica. Desde mis primeras investigaciones personales me sentí atraída por la pintura oriental sobre seda, técnica que, unida a mi admiración por el impresionismo, definió desde el inicio el camino de mi expresión artística.


Trabajo la seda por su delicadeza, su capacidad de absorber y reflejar el color, y por la fluidez que permite al gesto pictórico. Es un material que exige atención, respeto y precisión, y con el que se establece un diálogo constante entre la técnica y la emoción.


Junto a la seda, también utilizo con frecuencia el papel japonés, así como otros soportes como lienzo o tabla, dependiendo de la naturaleza de la obra. En paralelo, practico técnicas como el grabado y la pintura Sumi-E, que complementan y enriquecen mi lenguaje visual.


Tres elementos definen mi obra: el uso particular del color, el empleo de seda y papel japonés como soportes fundamentales, y el desarrollo de técnicas propias nacidas de la experimentación continua. No sigo fórmulas preestablecidas, sino que permito que cada obra surja de un proceso personal, íntimo y libre.


Desde mi estudio en Agón (Zaragoza), donde también se encuentra una muestra permanente de mi trabajo, continúo explorando la fuerza expresiva de estos materiales. La seda, lejos de ser solo un soporte, se ha convertido para mí en una forma de pensamiento visual, una vía directa hacia lo intangible.


Mi proceso creativo se desarrolla de manera pausada, guiado por la observación y la escucha interior. Cada obra es un espacio de descubrimiento donde la materia, el tiempo y la intuición se entrelazan. Busco que el espectador perciba esa armonía silenciosa y se acerque a la obra desde una experiencia sensorial y contemplativa.

¿Te interesa conocer más sobre mi trabajo en seda o ver alguna de las piezas en detalle?