Pintura sobre papel japonés desde Agón

Tradición, gesto y materia

Sobre papel japonés

Además de la seda, el papel japonés forma parte esencial de mi trabajo como pintora. Este soporte, por su ligereza, textura y capacidad de absorber, me permite explorar una expresión más directa y sutil. Es un medio que, como la seda, requiere sensibilidad, respeto y un ritmo propio para cada trazo.


Mi interés por el papel japonés surge de la misma admiración que siento por las técnicas orientales, en especial por la pintura tradicional sobre seda y por el arte del Sumi-E, práctica que también incorporo en parte de mi obra. A través de este soporte, puedo trabajar el color y la forma desde una perspectiva más gestual, donde el vacío y el equilibrio son tan importantes como el pigmento.


El papel japonés me ofrece una vía diferente para experimentar con la materia, permitiéndome alternar entre la delicadeza y la intensidad. Al igual que con la seda, no sigo normas fijas: cada obra nace de la escucha, del momento y de una técnica personal que he ido desarrollando a lo largo de los años mediante una investigación autodidacta y constante.


Trabajo desde mi estudio en Agón (Zaragoza), donde mantengo una muestra permanente de mis obras. Es allí donde también desarrollo nuevas series sobre papel japonés, en diálogo con otros materiales y lenguajes como el grabado o la pintura sobre tabla.


En este soporte, como en toda mi obra, el color no solo define, sino que sugiere. Me interesa lo que insinúa más que lo que afirma. Lo que se intuye más que lo que se impone.


Este trabajo sobre papel japonés amplía mi investigación plástica y refuerza una búsqueda constante de equilibrio entre materia, gesto y silencio.

¿Te interesa conocer más sobre mi trabajo en papel japonés o ver alguna obra en detalle?